Se estima que cerca del 1% de la población mundial superior a 65 años es diagnosticada con enfermedad de Parkinson (OMS). Dado que se estima que su prevalencia se duplicará para 2050, se están realizando esfuerzos considerables para comprenderla y tratarla mejor.

A medida que progresa, el Parkinson conduce a debilitantes síntomas motores como temblores, rigidez, alteración del movimiento e inestabilidad postural, así como problemas psicológicos como ansiedad, depresión y deterioro cognitivo. La bradicinesia (lentitud de los movimientos) es un síntoma común, pudiendo acarrear consecuencias importantes sobre las actividades de la vida diaria.

El ejercicio físico se ha mostrado un aliado en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson como un método preventivo y capaz de mejorar los síntomas de la enfermedad, mejorar la movilidad, equilibrio, marcha y calidad de vida, además de actuar como neuroprotector atenuando la evolución de la enfermedad.

Las actividades cuerpo-mente como el Pilates han demostrado una mayor eficacia para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson, por el hecho de estimular la agilidad, movilidad y coordinación, imponer desafíos sensoriales motores y de resistencia.

La meta del portador de Parkinson al comenzar a practicar Pilates es mejorar la calidad de vida. Y eso se da con la reducción de las alteraciones motoras causadas por la enfermedad, lo que genera mayor independencia del alumno.

Además, uno de los principales beneficios que el método ofrece a  las personas con Parkinson, es el concepto de reeducación del movimiento que auxilia en la mejora de las alteraciones motoras y en varios síntomas colaterales provenientes de la patología.

Los principios del método son responsables de proporcionar fuerza, estiramiento y mejorar directamente la coordinación motora y el equilibrio. Todos los movimientos en la ejecución del ejercicio son armónicos y controlados, estimulando la coordinación y fortalecimiento global sin riesgo de provocar lesiones, y se aplican de acuerdo con la necesidad individual.

En el Centre Pilates Sant Gervasi tenemos una amplia experiencia en entrenar a personas con Parkinson. Algunos de los beneficios que podemos observar con la práctica regular de Authentic Pilates son:

  • Mejora del equilibrio, disminuyendo el riesgo de caídas.
  • Freno de la disminución de la coordinación y la incapacidad para iniciar el movimiento.
  • Fuerza muscular, uno de los aspectos más debilitantes del Parkinson.
  • Preservar la amplitud de movimiento de las articulaciones claves, como por ejemplo la cadera.
  • Enfoque en la respiración, la concentración, y el seguimiento de un ritmo al moverse.
  • Mejora postural, frenando la evolución hacia una postura cifótica (encorvada).

Desgraciadamente el método Pilates no es una cura para el Parkinson, pero es una herramienta muy potente para frenar la progresión de la enfermedad y mantener la calidad de vida de quien lo padece.

Fuente: Kwok, JYY, Chow, CK, Lai, CHY (2016). Effects of mind-body exercises on the physiological and psychological well-being of individuals with Parkinson’s disease: A systematic review and meta-analysis. Complementary Therapies in Medicine, 29, 121-131.

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