La respiración profunda e intencionada es una parte esencial de Pilates, dirige el movimiento y le da fuerza. De hecho es uno de sus seis principios.

No solo es importante al inhalar, sino también cuando se hace un esfuerzo consciente para exhalar por completo, deshaciéndose de todo el aire viciado y permitiendo que entre aire fresco a los pulmones.

En general respiramos mal. Si intentan respirar profundamente muchas personas notaran  que su capacidad pulmonar está  bastante atrofiada, presentando varios defectos:

  • La inhalación y la exhalación no se hacen a un ritmo adecuado a nuestro ritmo de vida o a lo que estamos realizando.
  • La tensión y la falta de ejercicio y movimiento nos provoca una respiración contenida, tensa (no relajada) e innatural.
  • La respiración no es completa ni continua.
  • No somos conscientes de la respiración, ni de los beneficios que nos puede provocar ser conscientes de la misma.

Al principio del proceso de entrenamiento hay que aprender a respirar intencionadamente para que fluya y acompañe al esfuerzo durante los ejercicios,  ya que normalmente se suele  respirar de manera poco profunda y desconectada del movimiento.

 

Por lo general, utilizamos conscientemente dos tipos de respiración relacionados pero diferentes:

Respiración diafragmática: esta es la respiración desde el abdomen donde llevamos la respiración hasta la parte baja de los pulmones, haciendo que el abdomen se expanda con la inhalación y se desinfle con la exhalación. La respiración diafragmática es una respiración ideal para la vida en general.

 

Respiración torácica: a veces, en Pilates y otros tipos de ejercicio, hacemos un entrenamiento enfocado desde los músculos abdominales de una manera que hace que sea imposible permitir que el abdomen se eleve con la entrada de aire. La respiración torácica nos enseña a expandir nuestra caja torácica para permitir una entrada completa de aire. Este tipo de respiración es el que nos permite activar y mantener activada nuestra musculatura abdominal profunda sin tener que aguantar la respiración, ya que en este caso no se hincha el abdomen al inhalar. (Las costillas se expanden lateralmente al tomar aire y se vuelven a cerrar al sacarlo).

Más allá de las implicaciones negativas de no respirar por completo, la respiración profunda tiene varios beneficios: El oxígeno es parte de casi todas las reacciones químicas en el cuerpo, por lo que necesita mucha cantidad. Si se quieren quemar calorías, se necesita oxígeno. De hecho, si se quiere tener energía, hace falta oxígeno. Por el contrario, el dióxido de carbono es un producto de desecho y la respiración profunda ayuda a deshacernos de él. No solo eso, sino que la respiración profunda estimula los órganos internos, incluido el corazón. Cuando el corazón se pone en marcha, lo que aumenta la circulación, se obtiene sangre fresca que fluye por el cuerpo, transporta oxígeno y nutrientes a cada célula, además de eliminar los productos de desecho.

La respiración profunda es su mecanismo de limpieza interna más fácil y más disponible. Ninguna explicación sobre los beneficios de la respiración consciente estaría completa sin abordar el aspecto integrador cuerpo y mente. Esto es particularmente cierto en Pilates, donde la coordinación completa del cuerpo y la mente es el ideal en el que se inspiró el desarrollo del método. Trabajar con la respiración también aporta un ritmo natural a un movimiento que mejora en gran medida la eficacia y la experiencia del entrenamiento.

 

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