Todos tenemos malos hábitos algunas veces. Siempre es un buen momento para detectarlos y empezar a corregirlos, ya que algunos de ellos pueden ser dañinos para la columna vertebral y causar dolor de espalda. A mayor consciencia corporal, más facilidad para cambiarlos.

1) Levantarse de la cama frontalmente y con brusquedad:

Al levantarnos de la cama, la musculatura estará fría (especialmente por la mañana), por lo que si nos levantamos frontalmente y de manera brusca le estaremos dando la primera “bofetada” a la columna de buena mañana (¡y aún no ha empezado el día!). Para levantarnos giraremos para apoyarnos en un costado, colocaremos los pies fuera de la cama y ayudándonos con los brazos, nos incorporaremos. Esta brusquedad también hay que evitarla al sentarnos en el sofá, hay que hacerlo sin desplomarnos. ¡Nos sentamos en el sofá, no nos tiramos en él!  Una persona que desarrolle y mejore su conciencia corporal aprenderá a moverse con una fluidez tal que no se incorporará ni se tumbará de manera brusca y descontrolada.

2) Colocación incorrecta en el levantamiento de objetos pesados:

¡Mucha gente comete este error! Una situación frecuente capaz de provocar dolor lumbar es el levantar un peso de forma inadecuada. Este fenómeno se explica por una sobrecarga excesiva a nivel lumbosacro generado por un sistema de palancas. Al levantar, sigue estos pasos:

• Acércate al objeto, dobla las rodillas y sujétalo firmemente.

• Levanta hacia arriba sin girar la cintura hacia un lado. No se debe traccionar utilizando la musculatura lumbar (error frecuente) sino la musculatura  de centro (“cinturón” que va desde la base de las costillas hasta la pelvis)  y las piernas en un movimiento fluido (de esta manera la carga se reparte en todo el cuerpo). Esta manera de moverse involucrando a todo el cuerpo y sacando la fuerza desde la musculatura de centro o powerhouse es una acción presente en numerosos ejercicios de Pilates, especialmente en el Reformer.

• Mantén el objeto cerca de tu cuerpo y muévete cerca de donde desees colocar el objeto. Dobla las rodillas al bajarlo.

Cuantos más fortalecida tengamos nuestra musculatura de centro o powerhouse, (y cuanto mejor la sepamos utilizar), más fácil será movilizar objetos sin riesgo para la columna. Cuando la musculatura interna no es solvente o no se utiliza correctamente, el levantamiento se realiza con músculos que no están diseñados para ello, provocando lesiones.

3) Mala postura:

¿Con qué frecuencia eres consciente de tu postura? La mayoría de las personas, no lo suficiente. Una mala postura (hombros caídos, cabeza baja, rodillas bloqueadas, pecho hundido) crea una enorme tensión en la columna vertebral. Una buena postura mantiene el cuerpo en equilibrio y ayuda a evitar este estrés mecánico. Con una postura activa y óptima como se aprende con el método Pilates descubrirás que en realidad uno se siente más cómodo cuando su columna vertebral está en equilibrio, y no hundida. (Una postura dejada o caída supone una relajación muscular pero un estrés a nivel de columna).

4) Exceso de sedentarismo: 

La columna vertebral paga el precio de un estilo de vida tan sedentario como el que tenemos hoy en día en nuestra sociedad. De hecho, está sobradamente demostrado que las personas que no hacen ejercicio regularmente y tienen sobrepeso tienen más probabilidades de sufrir lesiones en la espalda y dolor. Para evitar que te suceda, ¡levántate y muévete! Encuentra una forma de poner el ejercicio en sus actividades diarias. ¡No sólo ayudará a mantener su columna vertebral saludable, sino también a sentirte mejor!

5) Ignorar el dolor:

El dolor de espalda persistente no debe ignorarse. Muchas veces dejamos la solución a estos problemas para más adelante o porque estamos inmersos en la rutina diaria que no vemos el momento de buscar soluciones. Si sufres de dolor de espalda persistente, crónico o recurrente, debes actuar y no dejar que progrese, ya que podría derivar en lesiones más importantes.

En general, a mayor consciencia corporal, más control tendremos sobre el propio cuerpo y mayor facilidad para corregir este tipo de hábitos. Con Pilates cambiamos el cuerpo y la manera de utilizarlo para que se desgaste lo menos posible en el día a día. El proceso de substituir  unos hábitos por otros requiere de cierta concentración al principio, hasta que llegan a automatizarse… pero tu cuerpo lo agradecerá!

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