El embarazo es una etapa de la vida de la mujer en que enfrentan cambios fisiológicos y biomecánicos que, sin un control adecuado, conducen a la aparición de molestias musculo esqueléticas. La mayoría de estos problemas están asociados a cambios posturales, equilibrio, laxitud de ligamentos, aumento de peso corporal y trastornos cardiorrespiratorios.

El método Pilates proporciona varios beneficios como mayor capacidad respiratoria, mayor fuerza y flexibilidad muscular, movilidad de la columna, alineación postural, coordinación, control motor, etc. Todo ello mejora la calidad de vida y la adaptación a cada semana de gestación, por eso Pilates es de los mejores tipos de ejercicio que se pueden realizar durante el embarazo.

A la hora de diseñar la sesión de Pilates se tendrán en cuenta las características corporales y posturales de cada mujer, así como la existencia de antiguas lesiones. Aspectos como escoliosis, dolores de espalda o de rodilla pueden verse incrementados con el embarazo. Además, también deben tenerse en cuenta características generales de cada trimestre:

Primer trimestre:

El estiramiento muscular es relevante para la práctica de ejercicio porque reduce el dolor en la región lumbar y pélvica. (Se sabe que 50% de las mujeres embarazadas presentan síntomas como dolor de espalda baja y pélvico). Si anteriormente no se ha practicado el método Pilates, este es un buen momento para aprender las bases, antes de que el cuerpo empiece a cambiar.

Segundo trimestre:

La hormona relaxina se libera alrededor de la 12ª semana de gestación. La relaxina ayuda a que el útero esté más relajado y facilita el parto, pero también se traduce en una mayor elasticidad de las articulaciones. Esta inestabilidad puede asociarse con distensiones de suelo pélvico, incontinencia, dolor de rodillas y tobillos…Por lo tanto, deben evitarse los ejercicios de estiramiento excesivos o forzados, mientras que se deben priorizar los ejercicios de fortalecimiento (paravertebral, musculatura abdominal profunda, suelo pélvico, etc.)

 

Tercer trimestre:

A medida que aumenta el peso y las limitaciones, el ritmo del ejercicio y la intensidad disminuye. Debemos continuar trabajando con los mismos objetivos de fortalecimiento global del principio del embarazo, pero también debemos dar énfasis, principalmente en las últimas semanas, al estiramientos de la musculatura de la pelvis, con la intención de relajar el suelo pélvico y ganar movilidad de la pelvis.

Además, cierto tipo de ejercicios con las piernas en alto favorecerán el retorno venoso y la correcta colocación del bebé.

A lo largo del proceso de entrenamiento también se irán adquiriendo habilidades relacionadas con la conciencia corporal que serán de gran utilidad a la hora de dar a luz, donde se deberán realizar contracciones abdominales mientras se relaja el suelo pélvico. Pilates entrena y utiliza estas y otras musculaturas indispensables que normalmente no se saben utilizar correctamente. Es de vital importancia que los esfuerzos abdominales no sean en hiperpresivo (abdominales “tradicionales”) sino en hipopresivo, que es como se realizan todos los ejercicios en Pilates.

Todo el trabajo físico realizado durante el embarazo ayudará en gran manera a la recuperación post parto y a que esta sea más rápida.

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